Reflexiones de las Escrituras | Viernes Santo de la Pasión del Señor

Evangelio
Juan 18, 1–19, 42

Entonces, los judíos, como era el día de la preparación de la Pascua, para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día muy solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y los quitaran de la cruz. Fueron los soldados, le quebraron las piernas a uno y luego al otro de los que habían sido crucificados con él. Pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza e inmediatamente salió sangre y agua.

El que vio da testimonio de esto y su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean. Esto sucedió para que se cumpliera lo que dice la Escritura: No le quebrarán ningún hueso; y en otro lugar la Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.

Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero oculto por miedo a los judíos, pidió a Pilato que lo dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo.

Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mezcla de mirra y áloe.

Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con esos aromas, según se acostumbra enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto, un sepulcro nuevo, donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la preparación de la Pascua y el sepulcro estaba cerca, allí pusieron a Jesús.

Reflexión del Evangelio en palabras de Monseñor Don Fischer

Uno de los grandes desafíos es pasar del Antiguo Testamento, comprender su sabiduría y enseñanza, y luego recibir del Nuevo Testamento la plenitud del mensaje de quién es Dios.

Vemos aquí una situación en la que el propio Juan dice: «Así tenía que suceder, porque así estaba escrito en el Antiguo Testamento que sucedería». Es interesante. Y con qué claridad parece ahora observar a los discípulos y ver cómo no entendían todo esto, porque nunca se les enseñó esto en el templo.

El templo ni siquiera parecía prestar atención a ese tipo de predicciones que vendrían y no reconocieron a Jesús. Pero si escuchas el Antiguo Testamento, sabes quién es Jesús. Y es muy reconfortante que sea realmente la revelación de quién es Dios.

Oración final

Padre, danos sabiduría. No podemos verte ni entender tu mensaje sin este don de tu presencia interior que ilumina nuestras mentes. Ayúdanos a ver todo esto como debe ser visto y a ser transformados por él, como Dios quiso que fuéramos. Y lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

Kyle Cross