Reflexiones de las Escrituras | Martes de la III Semana del Tiempo ordinario

Evangelio
Marcos 3, 31-35

En aquel tiempo, llegaron a donde estaba Jesús, su madre y sus parientes; se quedaron fuera y lo mandaron llamar. En torno a él estaba sentada una multitud, cuando le dijeron: "Ahí fuera están tu madre y tus hermanos, que te buscan".

Él les respondió: "¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?" Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: "Éstos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre".

Reflexión del Evangelio en palabras de Monseñor Don Fischer

Jesús subraya una idea impactante: lo que se necesita para poder recibir lo que Dios nos ofrece a través de Jesús.

Necesitamos conocer quién es Él y aceptar todo lo que nos da. Él es nuestro hermano. Es la madre que nos da la vida. Es el padre que nos ha creado. Ve con tanta claridad que su obra es lo más importante en su vida, más importante que él mismo, su familia o cualquier otra cosa.

Anhela realizar la obra de Dios, que consiste en despertar en todos la conciencia de la intimidad de Dios con ellos.

Oración final

Padre, tu intención, tu anhelo, es transformarnos para que formemos parte de una familia, una unión, una comunión que jamás podrá romperse. Es vida. Es como la vida familiar para nosotros cuando somos niños. Así, esta enseñanza de Jesús es vida para nosotros a medida que crecemos, evolucionamos y profundizamos en nuestra comprensión. Bendícenos con la capacidad de recibir. Y te lo pedimos en el nombre de Jesús, Amén.

Kyle Cross