Reflexiones de las Escrituras | Viernes de la IX semana del Tiempo ordinario
Evangelio
Marcos 12, 35-37
Un día, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: “¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, inspirado por el Espíritu Santo, ha declarado: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha y yo haré de tus enemigos el estrado donde pongas los pies. Si el mismo David lo llama ‘Señor’, ¿cómo puede ser hijo suyo?”
La multitud que lo rodeaba, que era mucha, lo escuchaba con agrado.
Reflexión del Evangelio en palabras de Monseñor Don Fischer
Existe un marcado contraste entre la ceguera de los fariseos y la de las multitudes. Cuando escucharon la verdad, se llenaron de gozo. Los fariseos escucharon una verdad con la que no quisieron estar de acuerdo; se llenaron de un espíritu destructivo. Esto dice mucho sobre la libertad que necesitamos tener, sobre nuestras propias decisiones y sobre aquello que sabemos que es verdad.
Dios nos ha prometido la verdad, tanto a ti como a mí. Todo lo que debemos hacer es buscarla. Reconocerlo. Aceptar que aún no lo sabemos todo plenamente.
Oración final
La apertura mental es un don que tú nos concedes. Ayúdanos a escuchar tu palabra. Y a escuchar la forma en que la vida se desenvuelve a nuestro alrededor con una mente abierta, para que podamos ser instruidos y aprender aquellas cosas que aún no percibimos. La verdad nos transforma y, cuando estamos abiertos a ella, nos regocijamos en ese cambio. Y esto te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.