Reflexiones de las Escrituras | Miércoles de la I semana de Cuaresma
Evangelio
Lucas 11, 29-32
En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y comenzó a decirles: "La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará más señal que la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo.
Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás".
Reflexión del Evangelio en palabras de Monseñor Don Fischer
En este pasaje encontramos una interesante comparación entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.
El Antiguo Testamento era poderoso y nos enseñó muchas cosas. Pero hay algo mucho más grande que todo aquello, que las historias de profetas, reyes y patriarcas. Todo ello culminó en algo radicalmente nuevo, radicalmente diferente. Y esta eficacia de las palabras en el ministerio, en la presencia de Jesús, es radicalmente nueva. Por lo tanto, debemos prestar siempre atención al Nuevo Testamento como el núcleo de la enseñanza que da cumplimiento al Antiguo Testamento.
Oración final
Padre, en el Antiguo Testamento, demostraste ser el único Dios verdadero, y comenzaste a revelarte poco a poco a aquellos que llamaste a ser tus seguidores. Pero no fue hasta el Nuevo Testamento que pudiste revelar plenamente tu propósito para todos nosotros: que prestemos atención a todo lo que nos enseñas y que experimentemos una transformación llena de una sabiduría mayor que la de Salomón, con la capacidad de cambiar el mundo, incluso más que Jonás. Esa es nuestra herencia; bendícenos con ella. Ayúdanos a ser conscientes de ella, a vivir según el Nuevo Testamento. Y te pedimos esto en el nombre de Jesús, Amén.